A finales del siglo IX, entre las sierras de granito erosionado que abrazan el pintoresco pueblo de Santa María de Besora, nació la estructura de lo que pronto sería el primer Mas Pujolons. Los bosques circundantes fueron talados para abrir paso a las primeras parcelas de cultivo, que dieron vida, a su vez, a los primeros campos de trigo, cebada y viña. Son los monjes de la parroquia de Santa María y los condes del castillo de Besora quienes, en el año 1245, alaban la prominencia de la masía en los primeros documentos históricos que la mencionan, al tiempo que subrayan la influencia de la familia que la ocupaba. Pero el paso del tiempo no fue amable con su estructura original, y las transformaciones han sido numerosas a lo largo de los siglos. De la masía original, poco queda hoy en día.
La transformación más significativa data del año 1657, un período de abundancia y expansión que presenció una majestuosa ampliación que duplicó el espacio habitable y transformó la planta original cuadrada en una estructura nueva con una imponente cúpula central cubierta e iluminada. También se ampliaron las estancias de la casa y se añadió un gran establo abovedado. Estas últimas obras del mas se atribuyen a Josep Morató, maestro de obras y arquitecto de la saga de Arnau Maraut, conocida familia de arquitectos y escultores del Bearn francés establecida en Cataluña a principios del siglo XVII.
La segunda gran transformación tuvo lugar en 1846, con una extensión y reconstrucción de la masovería, mientras que la planta superior de la casa principal fue reconvertida en escuela primaria. En 1892 se añadió una capilla y sobre la era se construyó un amplio patio, testimonios de la importancia que el Mas Clarella había conseguido en el contexto territorial.
Recientemente, Brad y Teresa, han rehabilitado con cuidado y respeto el Mas Clarella. Esta gran reforma ha devuelto la majestuosidad perdida y ha preservado su historia milenaria. Actualmente se pueden realizar visitas guiadas.
En la foto superior podemos ver la entrada, donde una parra de forja obra de Enric Pla Montferrer, forjador de la basílica de la Sagrada Familia, da la bienvenida a la masía.
En el siglo XV, Cataluña fue sacudida por un devastador terremoto que se desató el día de la Candelaria, el 2 de febrero de 1428, y que provocó cientos de muertes en todo el territorio. Las casas y las iglesias fueron engullidas por la tierra en una desoladora jornada. Como muchas otras familias, los Pujolons se vieron obligados a reconstruir parte de su masía. Poco después, esta masía sería bautizada como Mas Clarella, como resultado del enlace entre la hija mayor de la familia Pujolons y Jaume Clarella, un bracero de total confianza de los amos. Sin embargo, la primera transformación significativa de la estructura de la masía tuvo lugar a mediados del siglo XVII. Para la familia Clarella, esta fue una época de gran productividad. En 1657, todo este aumento de producción hizo que también la masía triplicara su envergadura. Hoy en día, de entre todos los vinos que se producen en la bodega del Mas Clarella, una de las variedades insignia es el riesling. En su etiqueta, se muestra el picaporte de la puerta principal orientada al sur. Este elemento de hierro forjado, que ha sido utilizado para pedir la entrada a la masía durante más de tres siglos, ilustra hoy uno de los vinos que narran la grandeza del Mas Clarella.
1 – Mas Clarella
2 – Capella del Roser
3 – Masoveria
4 – Celler
5 – Camp de la Font
6 – Camp Estret
7 – Camp del Molí
8 – Camp del Brau
9 – Camp del Bosc
10 – Camp del Riu
11 – Oliveres
12 – Masos
Una Masía del Valle de Besora
Bodega de Vinos de Montaña,
Enoturismo, Cultura e Historia.